La combinación de maniobras faciales que proceden de técnicas milenarias junto a los potentes activos de los cosméticos, dan como resultado un excelente estiramiento facial no invasivo, el Lifting Facial Japonés. Una técnica que renueva la piel y redefine el óvalo facial a través de una terapia neurosensorial que “pone en sintonía” la energía vital de todo el organismo.

En el rostro tenemos una serie de puntos y zonas que actúan sobre el sistema nervioso central, y otros que están relacionados con el circuito eléctrico de los meridianos. Esta red compleja interna regula diferentes procesos corporales, que actúan sobre los órganos vitales, restablecen el equilibrio hormonal y normalizan el sistema nervioso.

A partir de la estimulación manual con 54 maniobras sobre ciertos puntos de acupuntura, se busca sincronizar la salud física y la mental. Es también conocido como Cosmolift japonés, método de rejuvenecimiento facial que se basa en técnicas de reflexología. Estas técnicas que llegaron del viejo Oriente, modelan las facciones faciales, levantan los rasgos y otorgan densidad a los tejidos, permitiendo que la piel del rostro adquiera mayor luminosidad, esplendor y vitalidad.

Se realiza una importante estimulación muscular, efectuando sobre el rostro una “verdadera gimnasia facial”, luego de haber detectado el tipo de piel. Por ejemplo, si la piel está seca o deshidratada, el cosmético que acompañará el masaje deberá incluir como activo los aminoácidos, responsables de capturar y retener el agua en la piel, junto con las maniobras faciales que trabajarán de forma subcutánea estimulando la producción de colágeno y elastina, activando los fibroblastos.

Para restablecer los valores óptimos de cada piel, se necesita un tratamiento intensivo de al menos cinco sesiones, tiempo adecuado para respetar el ciclo celular de 28 días de vida de las células de la piel, y así obtener el 100% del resultado. Una forma de vernos y sentirnos mejor, sin ninguna invasión.