Llegué a Madrid el viernes, dejé las maletas en el hotel y me dirigí hacia el centro, a la plaza principal, una de las más concurridas y famosas de Madrid. Allí pude ver la Puerta del Sol, que se comenzó a construir en el siglo XVIII como Casa de Correos y un siglo más tarde, entre 1857 y 1862, tomó su forma definitiva.

Continué mi paseo hasta llegar a la Gran Vía, conocida como el Broadway madrileño. La vista era increíble, pues ya empezaba a anochecer y se encendieron las luces de los edificios dándoles un aire majestuoso.

Al día siguiente, temprano en la mañana, tomé fotos a la estatua del Oso y el Madroño, uno de los símbolos más representativos de la capital. Luego caminé hasta llegar al Teatro Real, conocido como la Ópera.

Justo al frente se encuentra la Plaza de Oriente y, detrás, el imponente Palacio Real. A su lado, está la Catedral de Almudena que es el edificio religioso más importante de la ciudad.

Luego fui a la Plaza de la Villa, uno de los principales núcleos del Madrid medieval.

Continuando el recorrido, llegué hasta la Plaza Mayor donde visité la estatua de Felipe III, la Casa de la Panadería y el Arco de Cuchilleros, una de las nueve puertas de acceso que tiene la Plaza Mayor.

Esta es una zona ideal para saborear los típicos bocadillos de calamares, aunque muy cerca, en la Calle Cava de San Miguel también hay varias opciones para comer.

Llegué al Templo de Debod, un regalo de Egipto que cuenta con más de 2.200 años de antigüedad. El lugar está rodeado de jardines donde decidí quedarme el resto del día.

En la mañana del domingo me acerqué hasta la estación de metro Banco de España para ver la Fuente de Cibeles, uno de los símbolos más representativos y queridos de Madrid.

Caminé por el Paseo del Prado, donde encontré el edificio de la Bolsa de Madrid a la izquierda y el Monumento a los Caídos justo al lado, en la Plaza de la Lealtad. Avanzando algunos pasos más está la Plaza de Cánovas del Castillo, donde se alza la Fuente de Neptuno. Poco después, se encuentra el Museo del Prado.

Pasé por la Estación de trenes de Atocha, después de rodearla entré a El Retiro, un parque con gran variedad de distracciones para niños y adultos. Más tarde, fui a conocer la Plaza de Castilla y Las Cuatro Torres, en una de las zonas más modernas. Así fue como en dos días, recorrí esta hermosa capital, a la que llegué en un vuelo de BoA. Una ciudad encantadora que conocí caminando sus calles, en un paseo de fin de semana.

Madrid, two days of charm

I arrived in Madrid on Friday, left my bags at the hotel and headed towards the center, to the main square, one of the busiest and most famous in Madrid. There I could see the Puerta del Sol, which began to be built in the eighteenth century as a Post Office and a century later, between 1857 and 1862, took its final form.

I continued my walk until I reached the Gran Vía, known as the Madrid Broadway. The view was incredible, since it was already getting dark and building lights were turned on giving them a majestic air.

The next day, early in the morning, I took pictures of the statue of the Bear and the Madroño, one of the most representative symbols of the capital. Then I walked until I reached the Teatro Real, known as the Opera

Just in front there is the Plaza de Oriente and, behind, the imposing Royal Palace. Next to it, there is the Almudena Cathedral, which is the most important religious building in the city.
Then I went to the Plaza de la Villa, one of the main centers of medieval Madrid.

Continuing the tour, I arrived at the Plaza Mayor where I visited the statue of Felipe III, the House of the Bakery and the Arc de Cuchilleros, one of the nine access gates to Plaza Mayor.

This is an ideal area to savor typical calamari sandwiches, although very close, in Calle Cava de San Miguel there are also several options to eat.

I arrived at the Temple of Debod, a gift from Egypt that is over than 2,200 years old. The place is surrounded by gardens where I decided to stay the rest of the day.

On Sunday morning I went to the Banco de España metro station to see the Fuente de Cibeles, one of the most representative and beloved symbols of Madrid.

I walked along the Paseo del Prado, where I found the Madrid Stock Exchange building on the left and the Monument to the Fallen just next door, in Plaza de la Loyalty. Moving a few steps further is the Plaza de Cánovas del Castillo, where the Fountain of Neptune rises. Soon after, is the Prado Museum.

I went by the Atocha train station, after circling it I entered El Retiro, a park with a variety of distractions for children and adults. Later, I went to visit Plaza de Castilla and Las Cuatro Torres, in one of the most modern areas. That’s how in two days, I toured this beautiful capital, thanks to a flight on BoA. A lovely city that I was able to see by walking its streets, on a weekend tour.