Año tras año, desde la época colonial, se celebra el 15 de agosto una de las principales festividades religiosas de Bolivia, como acto de devoción a la Virgen de Urkupiña, la misma que atrae a más de un millón de visitantes, entre peregrinos del país y turistas que concurren por esas fechas a la población valluna de Quillacollo, a 13,85 km de la ciudad de Cochabamba.

El origen de esta festividad data de finales de 1700, se cuenta que proviene de una leyenda que relata la aparición de una virgen ante una niña pastora, quien en una ocasión junto a sus padres habría presenciado la asunción de la Virgen en el Cerro Cota. Fue entonces que la niña asombrada habría exclamado ¡Urkupiña! ¡Urkupiña!, denominación castellanizada de “Ork’o piña”, que en lengua quechua quiere decir “ya está en el cerro”.

En la actualidad, la celebración en honor a la Virgen de Urkupiña se extiende por el lapso de una semana de agosto: empieza el día 13 con una Gran Serenata y el día 14 se lleva a cabo la Entrada folklórica.

El 16 de agosto se realiza un peregrinaje hasta el cerro Cota, donde está la capilla del Calvario, el principal centro de veneración. Durante la procesión a lo largo de 13 kilómetros se pronuncian oraciones y cánticos. Los fieles recogen una piedra del cerro y la llevan a su casa con la promesa de devolverla al siguiente año. Los devotos cuentan haber recibido milagros de la Virgen.

Esta festividad es una de las más importantes del país y forma parte de su patrimonio inmaterial, razón por la cual se hace indispensable conocer y vivenciar esta representación del sincretismo cultural y religioso de Bolivia.